Para los menos entendidos, me gustan los pájaros. Dicho así no suena tan divertido, pero con esta nueva sección pretendo acercar de manera soportable (aunque sea de lejos) el mundo de los pajaritos y de mi (in)sana afición al resto de mortales que, al contrario que yo, todavía caminan por la tierra sin levantar la vista a nuestros vecinos voladores.
Para empezar, los pájaros en realidad solo son una porción de la basta clase que son las aves. Los pájaros son la forma vulgar de llamar al género de los passeriformes, aka, gorriones, mirlos, cuervos y ya paro, porque creo que he captado tantísimo vuestra atención con estas últimas palabras que no vais a querer que hable de otra cosa nunca más.
Y yendo un poco más al grano, hoy me siento orgullosa de haber realizado una observación realmente interesante. Este pájaro (si, es un paserino) que veis aquí abajo se llama Zorzal Real, (Turdus pilaris) es pariente de nuestros conocidos mirlos, y lo he avistado esta mañana en un parque cercano a mi casa, escondido en un ciprés, mirándome con desconfianza cuando me ha visto con la cámara. Y os preguntaréis por qué es tan fascinante este pequeño bichejo. Pues bien, este pájaro es típico del norte de europa, donde allí es como nuestras merlas murcianas, ruidosas y confiadas. Pero rara vez se le ve tan al sur de europa (ni de Murcia) y mucho menos en zonas tan cálidas y llenas de gente como es el centro de una ciudad. Suele estar en el monte y ser tímido, casi imposible de ver.
Por eso resulta tan curioso haberme encontrado a este animal aquí, porque no es su hábitat, no es su lugar de paso ni de invernación (recordemos que muchas aves emigran), y ni siquiera se va a topar con otros de su especie, así que, ¿Qué estaba haciendo aquí?
Esta es una de las cosas que me gusta de las aves. La mayoría siguen unos patrones de comportamiento típicos de cada especie, como el resto de animales, pero de vez en cuando hay alguna descarriada que no se sabe muy bien por qué, coge un rumbo diferente a sus congéneres, vuela decenas o cientos de kilómetros y termina apareciendo en la otra punta del mundo. Y casos como este no son aislados. Pajarillos estadounidenses cruzan el atlántico y llegan a nuestras costas para terminar muriendo en un lugar para el que no están adaptados y aves que nacieron en el norte de Europa aparecen casi al borde de África, ¿Por qué hacen esto? No podemos saberlo realmente, pero si en mi intento de convertirme en pájaro, consigo aprender a hablar con alguno, sin duda se lo preguntaré
Buenas y ornitológicas noches.
Fotografías realizadas por mi, con una cámara Canon cuyo modelo desconozco, ya que nunca me fijo en esas cosas.



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