sábado, 7 de junio de 2014

Hola

En realidad, hoy no vengo a hablaros de amor ni de rabia. Ni de ansiedad, ni de pasión, ni de miedo. Hoy no es de esos días en que me hundo en el pozo de mis miserias, ni de los que estallo en una euforia desmedida. Hoy estoy aquí para hablaros de un abrazo. Un abrazo que todavía no sucedió, pero que siento en mi carne como si ya hubiese pasado y aún no se hubiera detenido. Un abrazo que duraría meses, pero que se pasará en solo unos segundos. Un abrazo que ya me quema, y a la vez me da la paz que necesito. Un abrazo de ansiada calma, de calor infinito. Un abrazo que cuando llegue ya solo será recuerdo. Necesario y distante, uno de esos en que no sabes donde encajar tus brazos por los nervios, pero que cuando encuentran su lugar, parece que debieran quedarse allí eternamente. Un abrazo que casi parece ya vivido, de tantas veces imaginado. Un abrazo, que quizás no sea para tanto.

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