Y es que, aunque no suela hacer este tipo de entradas, el esperadísimo final de "Como conocí a vuestra madre" se merece una mención especial, ya sea por la lagrimilla que me ha hecho soltar, por ese controvertido e inesperado final (del que, por supuesto, no os voy a hablar) o ya sea por la cantidad de opiniones que ha suscitado, cada cual mas dispar.
Pero sobre todo, me siento obligada a opinar sobre el tema, porque, de una manera u otra, esos dos puñeteros últimos capítulos me han tocado la patata de una forma en que ninguno otro lo había hecho. Y mira que hay capítulos que me han tocado la patata.
En primer lugar porque de repente descontextualiza a nuestros queridos personajes de todo a lo que estábamos acostumbrados, y nos jode. Porque nosotros somos ellos. En cada capítulo de sus peripecias nos veíamos reflejados. En sus borracheras épicas, sus amores y desamores, sus fiestas, sus locuras, sus historias legen-darias y todo lo demás. Ahí les mirábamos con complicidad y sabíamos que cada uno de nosotros era un poco Barney, un poco Marshal o un poco Lily, y que con nuestros colegas pasaban cosas similares, y nos reíamos por tonterías similares, y eramos felices de la misma forma. Y de repente en ese idilio juvenil veinteañero-y-pico te sueltan un jarro de agua fría, pero tan fría tan fría, que te desapegas totalmente de esos que casi se habían convertido en tus colegas. Y de una desternillante serie de comedia te topas de lleno con la realidad. Esa realidad que vemos todos los días en nuestra realmente real vida real. Y nos duele como si nos hubieran pegado a nosotros, porque en la vida real, por muy bien que te lo pases, al final todo pasa, y creces y todas esas cosas que nuestros padres siempre dicen que pasan (y que nosotros no terminamos de creer).
Y bueno amig@s, básicamente esto es lo que puedo comentar sobre el asunto sin desvelar nada (que, por cierto, no dejéis que os hagan spoiler, creerme, merece la pena verlo, aunque sea para llorar o destrozar la pantalla del ordenador, eso ya es a vuestra elección).
Sed felices. Pero que sepais, que yo esta noche me revolveré en la cama. Y espero no soñar con cosas feas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario