///Os dejo hoy con el fabuloso manifiesto Mayusculino, cuna y base de lo que debería ser toda mente curiosa, entusiasta, creativa y algo perturbada (como la mía)///
¡Por la MAYUSCULINIDAD y todas las cosas absurdas y maravillosas del universo!
Para todos aquellos oprimidos que algún día se inventaron una palabra y ésta calló en el olvido, o fue despreciada y su creador tachado de inculto.
Para todos aquellos oprimidos que algún día se inventaron una palabra y ésta calló en el olvido, o fue despreciada y su creador tachado de inculto.
Para todos los que pensáis que la creatividad
lingüística es un derecho y no un cerrojo puesto con llave en la puerta de lo
políticamente correcto. Para todos, y para más incluso, porque sé que
muchos no lo admitiríais, que han sentido que el peso de la presión social
reprimía vuestras ganas de expresar con palabras lo inexpresable, lo nunca
dicho, lo que soñábamos cuando éramos pequeños, y todas esas cosas que solo
podrían explicarse con una palabra que aún no se ha inventado.
Para todos aquellos que hayan entendido lo antes
expuesto, os hablo en nombre de la Mayusculinidad y de todas las palabras
proscritas que viven ahogadas en los cerebros humanos. Porque somos muchos, y las voces de muchos
pueden hacerse oír incluso por unos pocos.
Demandemos... no, ¡exijamos! un mundo tolerante
y pluralista, en el que nadie se vea excluido ni desprestigiado, un mundo en el
que palabras y vocablos sean amados y comprendidos, sin importar su procedencia
ni su sintaxis, ni siquiera su raíz morfológica. Porque, en un mundo en que la Mayusculinidad sea
apreciada como palabra digna, sin ser juzgada por su semántica o su gramática,
en un mundo en el que la opresión de la RAE no estipule de manera dictatorial
qué palabras existen y qué palabras no, en un mundo en el que la creatividad
lingüística no sea coaccionada por los saberes eruditos conservadores. En un mundo más o menos así, deberíamos vivir
todos. Y solo entonces, encontraríamos la felicidad
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