miércoles, 29 de enero de 2014

Poesía (o algo así)

///Hoy os dejo una poesía cortita (en realidad era un texto en prosa, pero colocado en renglones cortos parece que ocupa más...) Y esta vez, si, es algo nuevo :) No es gran cosa, pero la he parido yo. Disfruten///


Contra viento y olvido
vuelan los barcos de mis ilusiones,
con alas de golondrina
y timón de valor.
Por brújula tus manos, que me guían,
en las nubes de tormenta,
o en los días de incertidumbre,
Que no hay lastres ni banderas,
ni cañones de balas perdidas
si me empuja tu viento bueno.
Que me falta tinta
para pintarte
todas las sonrisas que esbozo
si te pienso.


///Y de regalo, otro micropoema que escribí hace tiempo, que no rima, pero da igual, también lo he parido yo///

Puedes decirme
que soy de más
que me crezco demasiado
entre las flores
que llevo un pañuelo
tapándome la razón
y que a ti te tengo
en el altar de mis neuronas.

miércoles, 22 de enero de 2014

Manifiesto Mayusculino

///Os dejo hoy con el fabuloso manifiesto Mayusculino, cuna y base de lo que debería ser toda mente curiosa, entusiasta, creativa  y algo perturbada (como la mía)///

¡Por la MAYUSCULINIDAD y todas las cosas absurdas y maravillosas del universo!

Para todos aquellos oprimidos que algún día se inventaron una palabra y ésta calló en el olvido, o fue despreciada y su creador tachado de inculto. 

Para todos los que pensáis que la creatividad lingüística es un derecho y no un cerrojo puesto con llave en la puerta de lo políticamente correcto. Para todos, y para más incluso, porque sé que muchos no lo admitiríais, que han sentido que el peso de la presión social reprimía vuestras ganas de expresar con palabras lo inexpresable, lo nunca dicho, lo que soñábamos cuando éramos pequeños, y todas esas cosas que solo podrían explicarse con una palabra que aún no se ha inventado.

Para todos aquellos que hayan entendido lo antes expuesto, os hablo en nombre de la Mayusculinidad y de todas las palabras proscritas que viven ahogadas en los cerebros humanos. Porque somos muchos, y las voces de muchos pueden hacerse oír incluso por unos pocos.
Demandemos... no, ¡exijamos! un mundo tolerante y pluralista, en el que nadie se vea excluido ni desprestigiado, un mundo en el que palabras y vocablos sean amados y comprendidos, sin importar su procedencia ni su sintaxis, ni siquiera su raíz morfológica. Porque, en un mundo en que la Mayusculinidad sea apreciada como palabra digna, sin ser juzgada por su semántica o su gramática, en un mundo en el que la opresión de la RAE no estipule de manera dictatorial qué palabras existen y qué palabras no, en un mundo en el que la creatividad lingüística no sea coaccionada por los saberes eruditos conservadores. En un mundo más o menos así, deberíamos vivir todos. Y solo entonces, encontraríamos la felicidad

lunes, 20 de enero de 2014

El Circo

///Señoras y señores, una vez más, reeditado y remasterizado, uno de mis primeros cuentos. Titulado desde el principio "El Circo", y creo que así debe seguir llamándose. Se lo debo al Musicolor, un campamento que sin duda nos cambió un poco a todos, y del que aún conservo a magníficas personas que me enseñaron valiosas lecciones.  Espero que lo disfrutéis tanto como disfruté yo escribiéndolo///


EL CIRCO

Con gran expectación ansiaban todos su llegada. El famoso e inquietante Circo dirigido por El Gran Mago. Un tanto especial, eso decían. Sus actuaciones solo tenían lugar una vez en cada lugar que visitaban, y solo poseía una pequeña caravana que transportase todo enser necesario, pero, sin embargo, quienes habían tenido el privilegio de asistir a sus espectáculos, afirmaban que aquel circo era hogar y cuna de  los más grandes acróbatas, músicos y bailarines que habían pisado la tierra. Tales eran los prodigios que se contaban del misterioso circo, que cuando arribó al pequeño pueblo, nadie quería perdérselo. Se montó una gran carpa, pero, aparentemente, los terrenos estaban vacíos y no se veía a los artistas ni sus camerinos por ningún lado.
Al fin, llegó el esperado día. La música empezó a sonar, las luces se apagaron y los focos iluminaron el centro de la pista donde apareció entre nubes de humo y gritos de asombro El Gran Mago. Con su penetrante voz anunció:
-¡Damas y caballeros! ¡Tengo el placer de presentaros esta noche, con todos ustedes, a los más maravillosos artistas del mundo, de este país, de esta región…de este pueblo!
El público quedó extrañado. Jamás habían oído que de aquel pueblo hubiesen salido tales artistas, y se miraban unos a otros, aturdidos. Pero el mago continuó:
­-Esta noche, ustedes se convertirán en los más grandes acróbatas, malabaristas, músicos y payasos que hayan existido nunca, ¡y yo les demostraré que es posible!-y, bajando la voz con tono misterioso añadió- Queridos espectadores, ¿creen ustedes en la magia?
El público, boquiabierto, pero pensando que se trataría del tipo de trucos que solo los grandes magos saben hacer, respondió con un ruidoso y entusiasta “¡SIIIIII!”. Entonces el mago levantó la varita al tiempo que la luz y la música bajaban y preguntó:
-¿Quiénes de ustedes saben hacer malabares?
Al principio no respondió nadie, pero poco a poco se fueron levantando tímidas manos, que, movidas por la curiosidad, formaron un pequeño grupo al que el mago hizo bajar a pista con un cálido aplauso. El mago entregó distintos juegos de malabares a cada uno de los desconcertados pero entusiasmados voluntarios. Finalmente les miró a todos y pronunció con esa voz que solo saben poner los magos:
-Abra Cadabra,
Pata de cabra,
Abre que abre,
la llave la puerta
de vuestras cabezas
y a la de tres
haréis los malabares
mas increíbles jamás vistos…

La potente luz de los focos. La emocionante música y el redoble de los tambores. El público expectante y la melosa voz del mago contando hasta tres… Una… dos… y… ¡tres!
En ese instante, la pista se convirtió en un espectáculo de color y movimiento vibrante. Las pelotas caían una tras otra al tiempo que las mazas daban vueltas rítmicamente en el aire mientras las colas de las cariocas llenaban cada hueco del espacio entre el resto de los malabares. Cada instrumento tenía su movimiento propio, pero en conjunto formaban una armoniosa y emocionante composición que encandiló al público. Se preguntaban atónitos, como lo habrían conseguido, ¿realmente había sido magia?
Finalmente, la nota final de música coincidiendo con el último resquicio de movimiento desató una furia de aplausos. El mago chasqueó los dedos y dijo a sus artistas que podían volver a sus asientos, no sin antes insistirles en que saludaran al público.
-¡Damas y caballeros! Acaban de presenciar a los mejores malabaristas y ahora daremos paso a nuestros expertos acróbatas y bailarines- y volvió a formular su inquietante pregunta- ¿Quiénes de ustedes saben mover su cuerpo, saltar, dar volteretas, bailar y hacer cualquier cabriola imaginable?
Esta vez un gran número de gente, incluyendo algunos de los anteriores participantes se animaron a salir a pista y dejar que el mago les hechizara de nuevo, para convertirles sin duda, en los mejores. Y otra vez, a las palabras del mago y el ritmo de la música, cada cual comenzó a hacer lo que mejor dominaba. Concurrieron en el mismo espacio saltos y acrobacias, breackdance, contorsionistas y hasta algún paso de tango, todos al son de una música que parecía adecuada para cada una de las actividades que allí acontecían, por muy dispares que estas fuesen. Y aunque completamente diferentes, fue increíblemente armoniosa aquella demostración de movimiento, lento y rápido, complejo y sencillo, joven o anciano. Daba lo mismo. Era igual de hechizante como la primera actuación, y en lo que parecieron unos breves instantes se encontró el público gritando y aplaudiendo con fuerza a los entregados artistas.
Una vez más,  el mago dijo a los acróbatas que podían sentarse y esta vez preguntó por personas atrevidas, desvergonzadas, juguetonas y sobre todo muy divertidas. Esta vez no se levantaron tantos voluntarios, pero los suficientes para continuar el espectáculo. Repartió entre ellos unas narices rojas, pelucas, vestimentas de colores y zapatos enormes. Finalmente les dio unas ceras de colores, y tras recitar una nueva retahíla de palabras mágicas echó a correr entre el público y gritó:- ¡Sálvese quien pueda! ¡los payasos locos quieren pintarnos a todos!. Rápidamente, todo el mundo captó el juego, y lo que sucedió a continuación fue una locura en que el público corría por la pista y las gradas perseguido torpemente por el grupo de payasos que pintaban con las ceras a todo el que tuvieran a su alcance. Un pilla-pilla interminable y terriblemente divertido en el que todo el mundo participó, mientras decoraba la escena una alegre música. Al cabo de un buen rato de risas, gritos y mucha pintura por todas partes, el mago logró poner orden lanzando un chorro de agua a quien no volviera a su sitio rápidamente. Una vez en su lugar, aún con restos de pintura y una sonrisa en la cara, el público esperaba expectante la última actuación.
El mago preguntó por músicos, virtuosos o aficionados, y esta vez casi todo el mundo quiso salir a escena mientras el mago repartía el instrumento correspondiente a cada persona. Una vez estuvo todo preparado, el mago se aclaró la garganta y anunció con voz solemne:
-Queridos amigos, como número final para esta noche, tenemos a la orquesta de la vida, quizás la más completa y profesional del mundo. Yo seré su director, y créanme cuando les digo que se darán con ella la guinda del pastel que esta noche tienen la suerte de degustar.
El silencio fue expectante, nadie quería perder un detalle. El mago se colocó al frente de su curiosa y variopinta orquesta en la que concurrían trombones y guitarras, tambores con violines y un sinfín de instrumentos, mas sencillos o mas complejos. Golpeó su varita sobre un atril imaginario y pronunció:
-Abra Cadabra,
 Pata de escorpión,
que la mejor orquesta del mundo
toque a mi son.
 a la de una…
 a la de dos…
¡A la de un, dos, tres!

Y entonces, un enorme estallido de sonido inundó todo el circo. Rápido, fuerte y firme, cada instrumento en armonía con el resto, siguiendo fielmente las efímeras indicaciones del mago y su barita, sin mas partitura ni ensayo que la magia que se apoderaba de todos en ese instante. Todos al unísono y con seguridad. Nadie lo habría creído posible, pero ante los ojos del asombradísimo público estaba sucediendo.
Tras la potente melodía inicial, se fueron sucediendo una serie de movimientos mas lentos que podrían haber enternecido hasta al mas duro. Con cada nota se contaba una historia diferente, y cada instrumento lo interpretaba con su sonido. A veces la melodía se tornaba triste y melancólica, y volvía pasar de alegre y animada, hasta convertirse en una apasionada sonata. Hubo momentos de tensión e ira, en que los instrumentos parecían a punto de estallar, y sonidos que recordaban a otros tiempos, a otros lugares…
En el punto cúspide de la actuación, la orquesta quedó en silencio un instante,  y acto seguido volvió a estallar en una nota final y triunfante, desatando una lluvia de aplausos y gritos como no se había visto esa noche, mientras llovían, no se sabía muy bien de donde, pétalos de rosa y confeti sobre los emocionados artistas. Aquella fue una noche memorable para algunos e inolvidable para todos. Los músicos no pararon de saludar mientras los vítores continuaron.

***

Silencio.
La niña vuelve a mirar el cartel que anuncia el espectáculo de la pasada noche. El circo se marchará en breve y ya no volverá nunca. Una silueta ensombrece el cartel de espaldas a la niña. Se vuelve y allí está el gran mago, observándola con una sonrisa.
-Fue maravilloso el espectáculo de anoche.-dijo la niña
-Gracias pequeña, a propósito, no recuerdo haberte visto salir a pista…
-Ya…  pero señor, yo no sé hacer nada, si hubiese salido habría echado a perder el espectáculo…
-¿Cómo estás tan segura? Si nunca lo has intentado es imposible que descubras tus grandes cualidades.- Respondió el mago con una sonrisa
-Ese es el problema, lo he intentado todo y no logro destacar en nada…
La niña parecía apenada. Al mago no le gusta ver a sus queridos espectadores tristes después del espectáculo.
-No siempre hace falta ser un experto en algo para poder hacerlo, posiblemente muchos de los voluntarios que salieron anoche no lo sabían hacer mejor que tú…
-Quizás,-respondió la niña- pero yo no lo sabía, además me daba vergüenza equivocarme y que todos me mirasen y se riesen de mí…-la niña prosiguió al borde de las lágrimas.- Ya da igual, he perdido la oportunidad, el circo ya no volverá mas a este pueblo…
-Pequeña, -dijo el mago- a lo largo de mi vida he aprendido muchas cosas, pero una de las más importantes ha sido aprender a luchar por mis objetivos, por mis sueños, por muy irreales y fantasiosos que sean. Si no lo intentamos nunca, jamás sabremos si somos capaces de conseguirlo.  No debes rendirte por haber perdido una oportunidad de demostrarte a ti misma lo que vales, de hecho, es posible que ni siquiera esté perdida del todo. No olvides jamás mis palabras, pero sobre todo, no olvides nunca lo que viste anoche, porque anoche pudiste contemplar todos los sueños de los habitantes de tu pueblo volando al mismo tiempo. Anoche todos se sintieron por una vez los mejores artistas del mundo, y de hecho, lo fueron, porque llenaron por un momento su vida de ilusión y valentía, y se sintieron capaces de superarse a sí mismos, de ser los mejores.  Tú, aunque no actuaste, no dejarás de ser la mejor en algo que puede que aún no hayas descubierto, pero no te preocupes, solo te hace falta  encontrarlo. Y tienes todo el tiempo de tu vida para hacerlo.-Diciendo esto, el mago se dio la vuelta y añadió- Si me disculpas, tengo mucho trabajo, debo partir mañana…
El mago comenzaba a marcharse cuando la niña le detuvo.
-Señor, hay algo mas que quiero preguntarle.
-¿Si?
-¿Realmente hechizaste a toda esa gente para que actuara tan bien?
-Te voy a hacer yo otra pregunta pequeña, ¿Crees en la magia?
Tras titubear un poco, la niña respondió:
-Creo que si señor.
-Pues entonces, probablemente algo de magia tuvo que haber, pero recuerda que todos somos un poco magos, así que no es tan extraño. Solo hay que saber sacar la magia que uno tiene dentro.
Y dicho esto, se marchó sin volver a ser visto.

***

El sonido de la televisión y el calor del mediodía me adormecían, pero al final pude terminar de recordar sus palabras que tan útiles me habían sido. Ojalá algún día él pueda leerlo, y quizás se acuerde de mí. Esté donde esté.Mañana enviaré el borrador a la editorial. Espero que tenga tanto éxito como los anteriores, me haría especial ilusión.
Quiero que le conozcan. Quiero que sepan que, gracias a él, estoy aquí y he logrado encontrar mi magia, que quizás no se encontraba en ese circo aquella noche. Solo me hizo falta buscarla en otro lado. En un humilde lápiz. Y por supuesto, intentarlo.

Re-comenzando

Y aún no sé ni cómo. Pero después de más de dos años de abandonar el mundo de la escritura pública, esta mañana me he levantado, he abierto internet en mi flamante portátil nuevo, y he buscado este blog. 
Poco a poco, quiero ir construyéndolo de nuevo, subiendo cosas antiguas que aún me gustan, y tratando de perder el miedo a enseñar cosas nuevas. Me siento un poco novata, y aunque mis estudios superiores se llaman de diseño (o algo así), de momento me conformaré con las plantillas de blogger ya que los códigos se me resisten, igual que todo aquello que mezcle números y letras de forma caótica. Es una pequeña nueva aventurilla, veamos cómo evoluciona. Y por dios, quiero prometerme que esto NO es un diario.
Hasta dentro de muy poco, espero.

Made in Irene