La
dura y asquerosa vida nunca fue tan sencilla.
Me di cuenta el día en que me
dejé caer en aquella cama, exhausta, como se está siempre que haces un largo viaje. Pero algo había cambiado definitivamente, mi mente estaba en paz. En mi conciencia no se agolpaba la necesidad de llamar o escribir a
nadie para decir un "buenasnochestequiero". Sentí el picor de la
costumbre y el recuerdo de aquel tiempo, pero esta vez ya no me sentí triste.
Sentí calma, tranquilidad y
por último certeza. Certeza de saber que aunque siguieran tus muebles en mi
cabeza, tú te habías marchado definitivamente y no debías volver. Porque me encontraba feliz tal y
como era en ese momento. Sin pensamientos que dedicarte, sin palabras que
recordarte y sin el deseo fugaz de que ojalá estuvieses conmigo.
Solo yo, el viento, el sol y perderme un rato.
Una canción para sentir la vida muy fuerte y bonito.